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El Niño 2026-2027: cómo anticiparnos a sus impactos

Qué se espera en Perú y qué pueden hacer personas y empresas para prepararse

El Niño 2026-2027: cómo anticiparnos a sus impactos

Autor: Consejeros

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El Fenómeno El Niño vuelve a estar en el centro de la conversación en el Perú. Las condiciones del mar frente a nuestra costa y las proyecciones para los próximos meses hacen que anticiparse sea especialmente relevante para familias y empresas.

Pero prepararse bien empieza por entender el escenario sin alarmismo. Una alerta no significa que todas las regiones del país enfrentarán las mismas condiciones ni que sea posible anticipar con exactitud la magnitud de sus impactos.

Lo que sí permite la información disponible es identificar riesgos, revisar vulnerabilidades y tomar medidas antes de una emergencia.

¿Qué sabemos hoy sobre El Niño 2026-2027?

De acuerdo con el Comunicado Oficial ENFEN N.° 18-2026, publicado el 16 de octubre, se mantiene el estado de Alerta de El Niño Costero.

Frente a la costa peruana, en la región Niño 1+2, ENFEN considera más probable que el calentamiento del mar asociado a El Niño Costero se mantenga con magnitud extraordinaria hasta enero de 2027 y luego disminuya a una magnitud fuerte hacia inicios del otoño.

Una precisión es importante: que el calentamiento del mar alcance una magnitud extraordinaria no significa automáticamente que las lluvias o los daños serán extraordinarios en todo el país. Los impactos dependen de la zona, de la evolución de las condiciones atmosféricas y del nivel de exposición y vulnerabilidad existente.

Para lo que resta de 2026, ENFEN prevé un incremento de las lluvias por encima de lo normal en la costa norte, la costa central y la sierra norte occidental, con posibles precipitaciones localizadas de intensidad moderada a fuerte principalmente en el norte. Para el verano de 2027, también se proyectan lluvias sobre lo normal en esas zonas.

Asimismo, se prevén caudales superiores a lo normal principalmente desde noviembre en los ríos Tumbes, Chira, Piura, La Leche y Jequetepeque, y desde diciembre en los ríos Rímac y Chillón.

El Niño no significa las mismas condiciones en todo el Perú

El escenario cambia de manera importante según la región. Mientras algunas zonas de la costa y la sierra norte podrían recibir más lluvias, ENFEN prevé precipitaciones entre normales e inferiores a lo habitual en la sierra sur y en sectores de la Amazonía.

También se proyectan caudales normales a inferiores en Arequipa, Moquegua y Tacna; menores a lo normal en ríos de la Amazonía centro y sur como el Ucayali, Huallaga, Apurímac y Vilcanota; y caudales por debajo de lo normal en tributarios del lago Titicaca. Al mismo tiempo, las temperaturas del aire continuarían muy por encima de sus valores normales en toda la costa peruana, con posibilidad de nuevos récords hasta el próximo verano.

La disponibilidad de agua es otro factor a considerar. Al momento del comunicado, los principales embalses del país se encontraban al 58 % de la capacidad hidráulica nacional. ENFEN advierte que, bajo un escenario de déficit de precipitaciones en sectores de la sierra centro y sur, pueden producirse restricciones en el abastecimiento de agua para distintos usos.

CENEPRED también cuenta con escenarios nacionales de riesgo por déficit hídrico y sequías asociadas al Fenómeno El Niño 2026-2027. Por eso, prepararse frente a El Niño no significa únicamente prepararse para lluvias intensas: según la zona y la actividad, también puede implicar afrontar temperaturas elevadas, menor disponibilidad de agua y cambios que afecten actividades productivas.

Más allá de la lluvia: ¿qué riesgos debemos anticipar?

Los impactos potenciales son distintos según la región. En algunas zonas pueden presentarse inundaciones, huaicos, deslizamientos o mayores caudales; en otras, déficit de precipitaciones, menores caudales o temperaturas excepcionalmente altas.

Para una empresa, además, el impacto no necesariamente termina en el daño físico directo. Una carretera interrumpida puede impedir la llegada de insumos; un almacén afectado puede comprometer inventarios; un corte de energía puede detener una operación; y una menor disponibilidad de agua puede afectar procesos productivos.

Por eso, hablar del Fenómeno El Niño también implica hablar de exposición, prevención y capacidad de recuperación.

¿Qué pueden revisar las familias desde ahora?

Las medidas concretas dependerán del lugar donde vivimos y de los peligros presentes en cada zona. Como punto de partida, la preparación debería comenzar antes de que ocurra una emergencia.

  • Reforzar techos y otros puntos vulnerables de la vivienda.
  • Identificar rutas de evacuación, puntos de reunión y zonas seguras.
  • Contar con un Plan Familiar de Emergencia y mantener documentos e insumos esenciales accesibles.
  • Evitar exponerse a ríos, quebradas o zonas inundadas cuando aumenten los caudales.
  • Seguir los avisos y recomendaciones de las autoridades para la localidad correspondiente.

Una vivienda urbana no enfrenta necesariamente los mismos riesgos que otra ubicada cerca de una quebrada, un río o una zona susceptible a movimientos en masa. La preparación debe responder al riesgo real de cada localidad.

Para las empresas, prepararse empieza antes del siniestro

Una empresa puede verse afectada incluso cuando su sede no sufre daños directos. Por eso, prepararse frente al Fenómeno El Niño va mucho más allá de proteger físicamente sus instalaciones.

Desde su experiencia en la atención de siniestros, Miguel García, Gerente de Siniestros de Consejeros y Corredores de Seguros, identifica un problema recurrente: algunas empresas asumen que este tipo de eventos tiene poca probabilidad de ocurrir y, por ello, postergan labores de mantenimiento y prevención. A esto se suma, en algunos casos, la ausencia de planes de contingencia que permitan responder ante una emergencia y mantener la continuidad de las operaciones.

Una revisión preventiva puede considerar:

  • Infraestructura: revisar techos, canaletas, sistemas de drenaje, almacenes e instalaciones eléctricas.
  • Maquinarias, equipos e inventarios: reducir su exposición al agua, proteger equipos críticos y, cuando corresponda, elevar mercadería sobre pallets o estructuras seguras.
  • Información: mantener respaldos actualizados de datos y documentos relevantes para la operación.
  • Personas: definir responsables, protocolos de seguridad y canales de comunicación.
  • Proveedores y logística: identificar dependencias críticas, rutas alternativas y opciones de abastecimiento o distribución.
  • Agua y condiciones climáticas: evaluar si la operación depende de disponibilidad de agua, temperaturas determinadas u otras condiciones que puedan alterarse.
  • Continuidad operativa: reconocer qué procesos no pueden detenerse y qué alternativas permitirían recuperar la actividad.

García destaca especialmente medidas concretas como revisar techos, canaletas y drenajes, proteger maquinarias y equipos, conservar respaldos de información y reducir la exposición de las mercaderías al ingreso de agua. La prevención no elimina el riesgo, pero puede reducir sus consecuencias y facilitar la recuperación posterior.

Si ocurre un siniestro, las primeras acciones también importan

Según García, el proceso de atención suele ser más fluido cuando la empresa comunica oportunamente el siniestro, adopta medidas razonables para mitigar los daños, conserva evidencia mediante fotografías o videos y mantiene información ordenada sobre sus bienes y activos.

Por el contrario, la falta de documentación, la comunicación tardía o la ausencia de evidencias pueden generar mayores tiempos durante la atención. Prepararse también implica saber qué hacer, a quién comunicar y qué información conservar si el evento finalmente ocurre.

La póliza también se revisa antes, no después

El momento menos conveniente para descubrir las condiciones de una póliza es cuando el siniestro ya ocurrió.

Desde el punto de vista asegurador, García destaca la importancia de revisar periódicamente los valores declarados y las sumas aseguradas, acompañando este ejercicio con un análisis de riesgos que permita conocer la máxima exposición de los bienes y activos de la empresa.

Dependiendo de cada caso, la revisión debería considerar bienes declarados, sumas aseguradas, coberturas contratadas, deducibles, exclusiones y condiciones particulares de la póliza.

Esto no significa que exista una cobertura automática denominada “seguro contra El Niño”, ni que todas las consecuencias asociadas al fenómeno estén necesariamente cubiertas. La protección dependerá siempre de las condiciones específicas de cada póliza.

Además, el impacto puede ir más allá del daño físico. Una interrupción prolongada de las operaciones puede generar pérdidas económicas importantes, por lo que el análisis debería considerar también la capacidad de la empresa para continuar o recuperar su actividad.

La información seguirá cambiando

El escenario continuará evolucionando durante los próximos meses. ENFEN mantiene el monitoreo de las condiciones oceánicas, atmosféricas, hidrológicas y biológico-pesqueras y ha anunciado su próximo comunicado oficial para el 30 de octubre de 2026.

Por ello, para seguir la evolución del Fenómeno El Niño y sus posibles impactos en el Perú, es recomendable consultar fuentes oficiales como ENFEN, SENAMHI, CENEPRED e INDECI.

La incertidumbre no es una razón para esperar. Frente a un riesgo conocido, anticiparse permite reducir vulnerabilidades, ordenar la respuesta y tomar mejores decisiones antes de que una emergencia obligue a actuar con poco tiempo.

¿Tu empresa está preparada?

Identificar vulnerabilidades, fortalecer las medidas de prevención y revisar periódicamente las condiciones de protección forman parte de una adecuada gestión de riesgos.

Si necesitas orientación para evaluar las coberturas de tu empresa y su exposición frente a este tipo de eventos, puedes conversar con un especialista de Consejeros.

Fuentes consultadas

  • Fuentes oficiales: ENFEN, CENEPRED e INDECI.
  • Miguel García, Gerente de Siniestros de Consejeros y Corredores de Seguros. Aportes técnicos para este artículo.

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